Los alimentos han de ser almacenados
adecuadamente, protegidos de las condiciones externas perjudiciales para sus
características.
Los alimentos que no necesitan frío se tienen
que almacenar en lugares limpios, secos, ventilados y protegidos de la luz
solar.
Los alimentos que por sus características sean
favorables al crecimiento bacteriano, se deben conservar en frío.
Los alimentos se deben colocar en estanterías
y no se deben poner nunca directamente en el suelo ó en contacto con las
paredes.
Los alimentos se deben ordenar según las
diferentes clases y tipos : carne, pescado, lácteos, huevos, fruta y verdura.
Además se deben separar los alimentos crudos de los cocinados.
No se debe sobrepasar nunca la capacidad de los
frigoríficos ó cámaras.
Se debe comprobar la temperatura de las
instalaciones frigoríficas.